Los extremos se manosean: requiem por la libertad carajo.

Recién ví pasar un "tren" de satélites StarLink, pero algo cambió. Ya no los ví como la tecnología futurista que permitiría a la humanidad estar conectada y libre de restricciones territoriales, sino como máquinas que nos están mirando desde todos lados y libres de restricciones territoriales para nosotros escondernos. Un "leve" giro en el cambio de perspectiva, leve nada más. Pasar de "viva la libertad, carajo" a "viva el dictador al que haya que apoyar", parece una contradicción, y lo es, pero el problema es que las contradicciones dejaron de ser algo tan grave como para dejar de apoyar a un líder, movimiento, partido, o ideas. No dejé de creer en que las ideas de la libertad hayan traicionado algún principio, son siempre las personas las que traicionan a las ideas, a los principios. No es tan grave, sobre todo si ya tenemos "cancha" en esto de no creer. Llamale escepticismo, agnosticismo, resiliencia, lo que sea. Siempre es mejor ver...